Mitos e historias del ajo

Primer premio en la competición de cultivo

En el pasado se colgaban las trenzas de ajo para espantar  a los espíritus inicuos. A las novias se les "vestía" con tallos de ajos para prevenir enfermedades futuras y para que dieran a luz hijos sanos.

Los tibetanos tienen recetas antiguas contra el dolor de estómago y estreñimiento. Los ajos se muelen con en mortero de madera y se añade alcohol. Se comenzaba con una gota y después se aumentaba la dosificación con una gota por día durante diez días, para después menguar la dosificación de la misma manera y la misma cantidad de días.

El ajo se menciona en jeroglíficos y se ha encontrado en las tumbas de los faraones de Egipto. Se dice que los árabes que construyeron la pirámide Cheop hace unos 5 800 años se fueron en huelga cuando no obtuvieron la ración de ajo. El ajo se cultivaba en los jardines colgantes de Babilonia y a los romanos se les daba ajo para fortalecerlos antes de la guerra. Los soldados masticaban ajo como golosinas y se le llamaba "la rosa apestosa". Los vikingos comían grandes cantidades de ajo antes de sus marchas de saqueo para fortalecer su valentía y energía.

En la era medieval se colgaban ajos del cuello para espantar al hombre lobo y se colgaban ajos sobre las aberturas de las puertas para espantar a los espíritus malos.

 


"Queridos actores, no coman ajo o chucruta, puesto que lo que espiramos debe ser dulce."

William Shakespeare


"Ajo puro y vino fuerte ayudan a pasar el puerto seguro"

"Ren vitlök och starkt vin hjälper när man ska passera de höga bergspassen"


"Oh señor, ¡qué suerte que usted es rey! De lo contrario nadie le hubiera aguantado. ¡Usted apesta como un cadáver!"

Una de las amantes que se lamentaba del rey francés Henrik IV


"No es para el paladar de una dama, y tampoco para conquistarla"

Elisabeth I de Inglaterra


"No es ninguna exageración decir que la paz y la felicidad comienzan, geográficamente, donde se usa el ajo en la cocina"

Marcel Boulestin, gastrónomo francés


"Puede que olvide su nombre, pero sabrá que estuvo allí"

Anuncio para perfumen de ajo


"Él tomó uno de los dientes y lo peló con la uña del pulgar. Él lo desnudó como si fuera una mujer en el día de su nacimiento, con las líneas blancas de sus pechos, con su misteriosa carne. Así  llegó a la existencia el diente del ajo con todo su encanto, único, sencillo, puro y limpio"

Medieval


"...Ahora tome algunos ajos, acaricie primero este noble marfil, sienta su fragancia y su aroma, permita que el ajo se una con la cebolla amarilla y los tomates hasta conseguir un color amarillento.
Mientras tanto se hierven a vapor las cigalas y cuando estén listas se perfecciona su sabor con una salsa compuesta del jarabe del océano y el agua que despiden las cebollas.
Solo falta dejar caer la nata como una rosa espesa y cocer lentamente sobre el fuego la salsa blanca: la esencia de Chile.
Y a la mesa llegan los sabores del mar recién unidos para que usted en este momento se sienta como si anduviera sobre las nubes..."

Pablo Neruda